Normas de Conducta para la Vida Cristiana – Colosenses 3:1-17 por Augusto Rodríguez, PhD

Norma es el modelo que sirve para ajustar algo en fabricación. Por ejemplo, el patrón para confeccionar un vestido, una plomada de albañil, o el nivel para un carpintero o constructor. La norma  de conducta es entonces el patrón de vida al que nos apegamos y por el que nos dirigimos. En nuestro caso, la Biblia establece las normas de la conducta cristiana.

En nuestro pasaje, Pablo ha mostrado a sus lectores la obra de Cristo en su favor (Col. 2:6-15), y ahora les muestra la forma de vivir. En estos consejos prácticos, Pablo les muestra cómo ellos pueden expresar en su vida diaria su relación con Jesucristo.

De la misma forma hoy día estos consejos nos muestran las normas de conducta que expresan que somos nuevas criaturas en Cristo, es decir, que somos cristianos. De modo que podemos expresar nuestra relación con Jesucristo en nuestro diario vivir, para esto quiero mostrarles 5 normas de conducta para la vida cristiana:

1. Enfoque su vida en las cosas del Señor (3:1-4).
Para vivir expresando nuestra relación con Jesucristo el enfoque de nuestra vida deben ser las cosas que conciernen a la vida cristiana: la oración, la lectura y estudio de la Biblia, la adoración con otros cristianos que es participación en la iglesia, el servicio al Señor cuando servimos a otras personas, el colaborar con Cristo en comunicar el evangelio.

El verso 2 nos dice que nuestra atención debe estar concentrada en las cosas del cielo. Es decir, que la meta de nuestra vida debe ser llegar al Cielo para estar con nuestro Señor. Por lo tanto, nuestra meta no deben ser las cosas terrenales ya que estas son temporales. Así que, como consecuencia de tener una relación personal con Jesucristo (nacer de nuevo) el cielo debe saturar nuestros pensamientos.

 2. Decida dejar las actitudes pasadas (3:5-7).
¿Por qué hacer morir lo que concierne a la naturaleza terrenal? Porque por estas cosas viene la ira de Dios (Rom. 1:18-32); porque es de esa clase de vida de la cual Cristo nos recató (Efe. 2:1-3; Rom. 6:1-2).

La naturaleza terrenal tiene que ver con la naturaleza pecaminosa que expresamos por medio de nuestro cuerpo. De acuerdo a los rabinos hay tantos mandamientos como miembros del cuerpo. De modo que la naturaleza pecaminosa reina sobre 248 miembros y las inclinaciones más comunes son la idolatría y la inmoralidad sexual.

Las actitudes pasadas se hacen costumbre, y aunque las hemos dejado, mucha gente las practica por costumbre. Por lo tanto, es necesario dejar estas actitudes pasadas ya que corrompen los miembros de nuestro cuerpo – considera lo que dice Romanos 6:13 “No ofrezcan su cuerpo mortal al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse ustedes a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida.”

3. Cambie actitudes personales (3:8-11).
Las actitudes personales son la  más común forma en que expresamos nuestros sentimientos que por lo general son reacciones sin pensar. Estas actitudes son las malas costumbres que adquirimos en nuestra pasada manera de vivir y que acarreamos con nosotros, las que se vuelven vicios en la vida actual, es decir, dependemos de ellas pues por la costumbre sentimos que no somos nosotros sin ellas.

¿Quién debe cambiar las actitudes personales? Toda persona que ama su vida. Toda persona que sabe que su conducta actual le acarrea problemas. Toda persona que ya no puede más con su conducta actual y está cansada de su manera de vivir.

 ¿Cómo cambiar la actitud? a) desechando o abandonando la conducta pasada. La palabra “abandonar” en este verso tiene la idea de cambiarse de ropa porque está sucia. Esto nos habla de renunciar por completo al pecado en nuestra vida; b) imitando a Jesucristo (v.10). Si una persona no está imitando a Cristo, es decir, siguiendo sus pasos, está siguiendo a alguien más; c) siendo moldeados por Cristo y no por el mundo (Rom. 12:2), esto lo conseguimos cuando permitimos que el Espíritu Santo forme el carácter de Cristo en nosotros (Gal. 5:22-23).

Considera por tanto que en la actualidad hay ciertas actitudes que no son adecuadas a lo que eres en Cristo, es decir, hijos/as de Dios. Estas actitudes no van de acuerdo a tu nueva vida, por lo que es necesario que las dejes atrás para que no te detengan en tu caminar a la meta: la resurrección y la vida eterna.

4. Busca que el Espíritu Santo de fruto en ti (3:12-14).
“Escogidos de Dios,” no significa que Dios escoja a algunos para salvación y deseche a otros. Escogidos de Dios nos habla de ser iglesia. Iglesia significa “los llamados o convocados fuera de. . . , el pueblo de los que han salido de. . . .”

¿Qué es vestirse como escogidos de Dios? El vestido es lo que cubre el cuerpo, por lo tanto es lo que las demás personas ven. Por lo que esto nos habla de una conducta que refleje que somos cristianos, es decir una nueva conducta:

  1. Es limpia y recta (Prov. 20:11) – “el muchacho es conocido por sus hechos.”
  2. Es ejemplar (1 Tim. 4:12) – “se ejemplo de los creyentes.”
  3. Manifiesta sabiduría (Stg. 3:13) – “Muestra por su buena conducta sus obras.”

La manera en que actuamos refleja quienes somos. De manera que cuando dejas atrás las actitudes personales que brotan de la naturaleza pecaminosa, das lugar para que el Espíritu Santo produzca fruto en ti para reflejar que eres un/a hijo/a de Dios.

 5. Haz todo lo posible para que la Palabra habite en abundancia en ti (3:15-17).
Abundar es tener más que suficiente. Por lo tanto se nos motiva a que tengamos más que suficiente del mensaje del Evangelio. Que habite el mensaje del evangelio es que está continuamente presente en la vida de una persona y no es algo pasajero. Significa que el mensaje lo vives y no solamente lo oyes. Vives el mensaje cuando lo pones en práctica, lo oyes cuando le pones atención pero tu vida sigue igual.

Haces todo lo posible cuando te dejas enseñar (v. 16), al participar de las diferentes reuniones de la iglesia, al participar de la adoración comunitaria con cantos y con gratitud.

Deja entonces que el mensaje del evangelio se quede en tu vida y que no sea pasajero. Decide hoy poner en práctica el mensaje pues solamente el Señor puede transformar tu vida.

Conclusión.
Considera por tanto que si te dices cristiano, debes reflejarlo con tu conducta en la vida diaria. No te olvides que Dios no rechaza a nadie, y aunque no estés reflejando que eres cristiano,  o aunque creas que tu vida se ha echado a perder, aún estas en las manos del Señor.

Tú sabes que no estás conforme con tus actitudes ni con quien eres; también sabes que necesitas cambiar, pero que solo no puedes pues lo has intentado y has fracasado. Solamente déjate moldear tu Creador, entrégale tu vida pues El promete comenzar hoy y seguir hasta el día en que El vuelva por ti.

Oración.
Dios que estas en los cielos, te ruego me perdones por la conducta de mi vida. Confieso que soy un pecador y he destruido la vida que me diste. No estoy conforme con mi vida y quiero cambiar. Necesito de tu ayuda pues solo un milagro de tu parte transformará mi ser. Hoy dispongo mi vida en tus manos, renuncio a la vida de pecado para comenzar a vivir para ti. Gracias por recibirme amen y amen.

Principios para Dar Adoración al Señor – Deuteronomio 16

Mensaje de Dios para mi vida:
Debe haber un tiempo especial de nuestra vida diaria que le dediquemos al Señor.

Promesa de Dios:
“El Señor tu Dios bendecirá toda tu cosecha y todo el trabajo de tus manos. Y tu alegría será completa” (16:15 NVI)

Aplicación:
Reconocer el lugar que ocupa el señor en la vida de cada uno es tan importante que una vez más Moisés repite lo concerniente a las fiestas de celebración. El pueblo tiene que estar conciente de la prioridad al Señor, de manera que la prosperidad y bendición no los apartara.
De igual forma cuando una persona es transformada por el Señor comienza una vida de prosperidad y bendición que también existe el peligro de olvidarse de quien da la prosperidad a la vida del ser humano.
Por eso debe haber un tiempo especial que le dediquemos al Señor en nuestro diario vivir. Lo que este pasaje me enseña son los principios para entregar adoración al Señor.

Apartar un tiempo específico: (16:16a).
En esa época eran 3 fiestas anuales aparte del culto del templo. Hoy día, apartar un tiempo especifico es un tiempo personal con el Señor para oración y estudio de la palabra. Además por lo menos un día a la semana en el cual conmemoremos la muerte y la resurrección de Jesús. (16:1; 1Co.16:2).

Presentar una ofrenda al Señor: (16:16b-17).
La ofrenda de la que habla la Biblia es general no determina una cantidad. Dios deja eso para la generosidad y gratitud individual. Además, la ofrenda debe ser junto con lo material, una buena disposición personal e ese día.

Debemos hacer de ese tiempo una celebración: (16:10-11).
Esto implica disposición personal. El tiempo que nos reunimos con el Señor debe ser con alegría y gratitud.
Así su promesa se cumplirá en cada uno que practique estos principios. (16:16-17)